Pues bien, antes que nada, he de admitir que parte de su dedicatoria, aunque esencialmente obvia y con algo de doble sentido, me caló hondo:
Para que tu punto de mira se refuerce,
mira desde el otro punto de vista.
El libro, en resumen, nos cuenta que Las nueve revelaciones que se hallan en un viejo manuscrito nos enseñan un tipo de vida más espiritual y menos material, a través del descubrimiento y buen uso de la energía.
En mi opinión lo que para muchos es una respuesta válida a ciertas cuestiones difíciles de responder, o de entender quizás, para mi no es más que otra obra totalmente sectaria, ya que en el libro aparecen muchos matices psicológicos sobre la energía y la búsqueda de la verdad que algunos iluminados afirman poseer, y que luego utilizan para lavar el cerebro a las mentes más desprotegidas.
Incluso llegando al final del libro se introduce la cuestión económica, y se afirma que el dinero no será un problema porque la gente lo donará a quiénes conozcan y enseñen Las nueve revelaciones, todo ello debidamente camuflado para que no parezca lo que es verdaderamente.
Y llega el acabose cuando descubro que su autor James Redfield es miembro colaborador de Sedona.
