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jueves, 4 de agosto de 2011

Manifiesto del skyrunner

... Besa la gloria o muere intentándolo. Perder es morir, ganar es sentir. La lucha es lo que diferencia a una victoria, a un vencedor. ¿Cuántas veces has llorado de rabia y de dolor?, ¿Cuántas veces has perdido la memoria, la voz y el sentido del agotamiento?. Y cuántas veces en esta situación, te has dicho, con una gran sonrisa: "¡Otra vuelta!, ¡Un par de horas más!, ¡Otra subida!. El dolor no existe, sólo está en tu cabeza. Contrólalo, destrúyelo, elimínalo y continúa. ...". Soy egoísta, ¿verdad?. El deporte es egoísta, porque hay que ser egoísta para saber luchar y sufrir, para querer a la soledad y al infierno. Pararse, estornudar, tener frío, no sentir las piernas, tener náuseas, vómitos, dolor de cabeza, golpes, sangre ... ¿Hay algo mejor?

El secreto no está en las piernas, sino en la fuerza para salir a correr cuando llueve, hace viento y nieva; cuando los rayos incendian los árboles a tu paso; cuando las bolas de nieve o las piedras de granizo te golpean las piernas y el cuerpo desnudo contra la tormenta y te hacen llorar, y para continuar, te tienes que secar las lágrimas para poder ver las piedras, los muros o el cielo. Renunciar a unas horas de fiesta, a unas décimas de nota, decir no a una chica, a las sábanas de la cama que se te enganchan a la cara. Ponerle huevos y salir bajo la lluvia hasta que las piernas sangren de los golpes que te has dado al caer al suelo por culpa del fango, y volver a levantarte para continuar subiendo ... hasta que las piernas te pidan a pleno pulmón: ¡Basta!. Y te dejen colgado en medio de una tormenta en las cimas más altas, hasta morir.

Las mallas mojadas por la nieve que arrastra el viento y que también se te engancha a la cara y te congela el sudor. Cuerpo ligero, piernas ligeras. Sentir como la presión de tus piernas, el peso de tu cuerpo, se concentra en los metatarsos de los dedos de los pies y hace una presión capaz de romper rocas, destrozar planetas y mover continentes. Con las dos piernas suspendidas en el aire, flotando como el vuelo del águila y corriendo más veloces que un guepardo. O bajando, con las piernas deslizándose sobre la nieve y el fango, justo antes de impulsarse de nuevo para sentirte libre para volar, para gritar de rabia, amor y odio al corazón de la montaña, allí donde sólo los mas intrépidos roedores y aves, escondidos dentro de sus nidos entre las rocas, se pueden convertir en mis confesores. Sólo ellos conocen mis secretos, mis temores. Porque perder es morir. Y no se puede morir sin haberlo dado todo, sin romper a llorar del dolor y las heridas, no se puede abandonar. Hay que luchar hasta la muerte. Porque la gloria es más grande, y sólo se tiene que aspirar a la gloria o perderse por el camino, habiéndolo dado todo. No vale no luchar, no vale no sufrir, no vale no morir ... Ya es hora de sufrir, ya es hora de luchar ...

Extracto del "Manifiesto del skyrunner" en el libro "Correr o morir" de Killian Jornet.

lunes, 17 de mayo de 2010

Todo es posible

Aunque, tristemente malacostumbrados, muchos se rindan antes siquiera de intentarlo, nunca dejará de sorprenderme redescubrir que en los momentos más adversos somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos.

Y es que, humanamente hablando, cualquier tiempo pasado fue mejor...

miércoles, 5 de agosto de 2009

La filosofía del montañismo y una forma de vivir

Cuando todo indica que por un lugar no se puede pasar,
es necesario pasar.

Se trata precisamente de eso.

Alfred Frederick Mummery

viernes, 19 de diciembre de 2008

Pulso al miedo

Todos tenemos miedo y no es un síntoma de debilidad, así que si andan por ahí, eliminemos esos dichosos prejuicios.

Al miedo hay que enfrentarlo, mirarlo a la cara y hacerlo concreto, porque desafortunadamente somos capaces de imaginar cosas mucho peores que la realidad.

Y en los momentos de mayor flaqueza, debemos centrarnos en nuestras motivaciones, aquellas que nos empujan a seguir adelante a pesar de los riesgos, a pesar de los pesares.

No es valiente quien no tiene miedo,
sino quien sabe conquistarlo.

Nelson Mandela.

lunes, 3 de abril de 2006

Competir contra uno mismo

"Lo principal es competir contra uno mismo, ser mejor de lo que eras el día anterior"
Steve Young.
La competencia incentiva la superación personal e implica resolver problemas, asumir un desafío, luchar por conseguirlo, esforzarse por él y sacrificarse.

Pero si uno compite sólo para ganarle al resto y no para superarse a sí mismo, no le interesa aprender, no tolera la frustración y evita las experiencias en las que puede fracasar. En estos casos, aunque aparentemente se trata de personas muy seguras de sí mismas, suelen tener una baja autoestima.

Por eso lo principal es competir contra uno mismo, más que competir con el resto, porque significa una disciplina diaria de estar contra uno mismo, contra nuestras limitaciones, porque significa no dejarse vencer.

Y ése, precisamente ése, es el secreto del éxito: COMPETIR CONTRA UNO MISMO.