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lunes, 25 de agosto de 2008

A Güigüi fuimos!

El pasado sábado Martín, Ángeles (mi heroína) y yo quedamos en Telde, concretamente en el CC Alcampo, y salimos en dirección al restaurante La Casa Vieja, en donde nos reunimos con Toni, mi gurú del senderismo, para llegar juntos a Tasártico, punto de partida del camino hacia Güigüi.

Eran las nueve de la mañana cuando ataviados con las mochilas, con comida y bebida suficiente para las veinticuatro horas que duraría nuestra aventura, y las casetas de acampada, nos pusimos en marcha.

La subida con la que el camino nos daba la bienvenida fue bastane dura, y eso que el sol todavía nos daba un respiro, pero con tres o cuatro paradas para coger resuello, lo conseguimos en una hora y media, pizco más o menos.


Luego, tan sólo nos quedaba la bajada hasta la playa de Güigüi grande, y como era de esperar, aunque ésta era más larga que la subida y el sol ya no nos daba ninguna tregua, se nos hizo más serena y llevadera.

Así, sobre las doce del mediodía, superamos la prueba y llegamos a nuestro ansiado destino, quedándonos por delante todo un maravilloso día de sol, playa, olas, amigos y charlas...

Antes tuvimos que montar las casetas e instalarnos, pero con las 2'' de Decathlon, resultó muy rápido y sencillo; todo un lujo más que recomendable, aunque hay que estudiar previamente el desmontado, ya que alguno que no lo hizo pensó en darse por vencido y dejarla abandonada... ;o)

Como antes adelantaba el día trascurrió entre un baño y otro, con mucho sol, alguna partida de cartas, buenas charlas y muchas risas. La única nota negativa fue que no pudimos descansar tal y como el día que pasamos merecía, ya que la arena aunque está muy bien para un ratito, para dormir es tan dura como el suelo, o incluso más...


Para la vuelta decidimos adelantarnos a la salida del sol, y antes de las siete y media de la mañana, después de desperezarnos, desayunar y recoger, nos pusimos otra vez en marcha.

El camino de regreso resultó algo más suave que el del día anterior, no se si porque llevábamos menos peso o por la agradable compañía que encontramos en un amplio grupo de veteranos senderistas, así que el temido esfuerzo no pasó a mayores.

Después de parar a respostar en Mogán, café, dulce y agua, al mediodía ya estábamos en casa, muy cansados, más por la falta de descanso que por el esfuerzo realizado, pero inmensamente satisfechos con la maravillosa experiencia vivida tras visitar y disfrutar de uno de los pocos lugares casi vírgenes de nuestra bella isla: Gran Canaria.

Pueden ver el resto de pruebas gráficas en la galería Camino a Güigüi que acabo de colgar en flickr.

Actualización: Otra versión de los hechos en Los pasos que dejamos atrás.